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viernes, 9 de marzo de 2012

Eh, no.
Tu indiferencia no tiene perdón
¿Quién te robó el corazon ?
No te levantes del sillón...

Eh no.
Tu  indiferencia no tiene perdón.
¿Quién te robó el corazon ? 
Apaga la televisión.

lunes, 23 de enero de 2012

Venezuela.

Caminar por las calles mal asfaltadas y ver como el verde trata de apoderarse, con un éxito relativo, de cada ranura en los pequeños edificios, es amor. Un cielo extremista, que puede pasar del inmaculado azul al gris rebelde, plagado de nubes que amenazan una lluvia tan breve como intensa, nos cubre por completo.Sonreír, pues el aire que respiramos es, aún, suficientemente puro, a pesar de que stamos acostumbrados a ver basura en las esquinas. Transculturización sin pérdida total de nuestras raíces que se percibe a través del léxico lleno de groserías criollas y jergas carcelarias, vergüenza mezclada con condescendenciaal ver el espectáculo corriente de una madre adolescente.

Somos un hervidero de vida, aunque algunos estén robotizados. Hemos perdido turismo porque la gente teme a la delincuencia de nuestro país.Yo puedo caminar bajo los extasiantes colores del ocaso por una calle vacía sin que el pánico se apodere de mi cuerpo, sin temor total a que en una esquina un arma amenace con poner fin a mis días, a pesar de que se considere irracional.
Somos colores y dolor, somos libertad reprimida, pensamientos poco expresados, personas diferentes ocultas entre la masa. Nos hacemos escuchar entre las críticas a nuestra ignorancia.
Hay decepciones, hay desperdicios de espacio en abundancia. Pero entre ellos, como seleccionados a propósito, entre generaciones de porquería, hay esperanza.

Desiertos, montañas con nieve y costas con un infinito horizonte de océano, arenas blancas, oleaje suave. Arco iris que aparecen de la nada e igualmente se van sin dejar rastro, crepúsculos psicodélicos, un jardín de estrellas, Asier Cazalis y David Donoso decorando con sus voces tu caminata alrededor de la fuente en plaza venezuela, nuestra imaginación haciendonos visualizar un mundo en el que el río Guaire tenga aguas cristalinas.

En la variedad está el gusto y considero que somos un delicioso arroz con mango.
Venezuela 

Amo y odio mi país, sé que si tuviera chance me volaría de él sin pensarlo, pero recordando con suma nostalgia las arepas, la sensación de hogar y el hecho de que salir a comprar leche se convierta en una misión imposible dados los índices de criminalidad. Si, hay muchos desperdicios de oxígeno acá, lo asumo, pero también hay hervideros de creatividad, gente que podría llegar a dejar su huella.
Eso.

Estoy relativamente castigada hasta nuevo aviso, hasta que mejoren mis notas.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Todos tenemos una adicción.

El día a día de los seres humanos está pobladod de ellas, aunque al escuchar esa frase las personas hagan un mohín de desprecio, incómodos. Alguien me dijo una vez que "tras la negación obsesiva se esconde la verdad". Y observando como lo he hecho hasta ahora, me di cuenta de que es así, de que todos tenemos algo a lo que somos adictos.
"Bueno", dirán muchos -suponiendo que lleguen a admitirlo, "pero mis adicciones son menos dañinas que la cocaína". Así piensan muchos, pero de cierto modo, todas los malditos vivicios son dañinos en menor o mayor grado. A mi personalmente me importa un comino que me dañen, btw.

La adicción a los analgésicos o antidepresivos, a beber café todas las mañanas, a escuchar las coversaciones ajenas, a revisarle el teléfono al novio, a criticar a las personas. No son costumbres, son adicciones. -Si no me creen, traten de dejar el puto café, ¡joder! eso si es difícil-. Somos adictos a muchas cosas, somos adictos a quejarnos, a encasillarnos, a encasillarlos. Nuestros vicios entran en nuestro sistema alterándolo de alguna forma, beneficiosa en algunas pocas ocasiones. Algunas adicciones son incluso artísticas, creativas, tales como escribir, o dibujar, pero no por ello dejan de ser tal cosa.

Con ello no estoy criticando a las personas con vicios, ni nada. Yo tengo demasiados. Este blogs es uno de ellos. Tomare café todo el día, detallar tanto a los seres humanos, leer, comprar cierta revista todos los meses. Incluso tengo un vicio que habla, ¿saben? e incluso probablemente esté leyendo esto mientras por su mente se dibuja la sutil silueta del humo del cigarro. Tampoco los invito a dejarlos, a menos que estén a punto de morir por hacerlo, y si esa es su intención, pues vamos allá. Ni que las admitan o nieguen, qué va.

Pues, de cualquier manera, son esas las pequeñas cosas que dan sabor a la vida ♥


(La idea la saqué de un artículo de Luis Fernández de igual título, derechos reservadoa al weon.)

jueves, 15 de diciembre de 2011

Desapego.

Estaba pensando cuantas cosas extraño de mi vida, cosas que me gustaría que volvieran, cuantas personas que se alejaron de mí haciéndome daño pero tuvieron un significativo papel, dejando marcas en mi persona.

Es cierto que recuerdo momentos que pasé con gente que ya no está y que, en su mayoría, cerró su telón con dolor de por medio. Es cierto que me gustaría por instantes que volvieran a estar conmigo, pero es sólo a ratos. Algo pasajero, tal como un antojo de helado de vainillas o ganas de andar en moto.
Hubo mucha gente en mi pasado que me absorbía ego e ideas, a la cual sin embargo quise, hubo amores enfermizos que me marcaron, hubo gritos y hubo risas, hubo besos bajo la lluvia, corazones rotos y amores no correspondidos.

Y… me alegra darme cuenta que son pocas, muy pocas, las cosas de las que me arrepiento & las cosas que extraño con el corazón. Las personas que extraño con el corazón, mejor dicho. Incluso ella dejó de tener tanta importancia, pues aunque me ayudó muchísimo, si no nos hubiéramos separado no estaría dónde ahora.

Actualmente tengo personas muy, muy importantes en mi vida, gente que jamás creí encontrar acá. No espero nada de ellas, pues hace un tiempo dejé de esperar cosas de la gente, pero disfruto muchísimo de su compañía y relativa comprensión. Tengo a alguien cuyo entendimiento me asusta, alguien que sí me importa como pocas cosas me importan, que espero no cierra su telón tan pronto, y, que, en caso de ser así, lo haga sin dolor.

Soy la persona menos indicada para decir que el drama es patético –este texto es un drama mamarracho-, pero me gusta esto, pensar que ya dejé atrás la etapa en que –hablo en sentido figurado-, se me quebraba una uña y no comía en tres días a causa de la depresión.(?)
SI, tengo que ser más discreta, tengo que dejar de quejarme por diversión, tengo que dejar de gastar tanto los zapatos y poner más atención cuando camino por la calle, pero aún así, me siento bien de no haber cambiado ciertos detalles de mi persona, esos pequeños rasgos que amo.

Do what you want do.
-Hell yeah, al fin una reflexión que no da naúseas-.

martes, 29 de noviembre de 2011

Y por cosas así es...

...Que no entiendo a las mujeres.
A veces me pregunto si la genética se equivocó de cromosoma, digo yo, sino debí ser "Mario" en vez de Mariana. No es porque las mujeres sean mejores o peores o nada que los hombres, somos biológicamnte muy distintos y hasta ahí. A pesar de lo que la gente cree, no soy feminista. Eso es un machismo sin cojones.

Pero es que me cabrean las cabezas huecas de mentalidades cerradas que encuentro cada vez que hablo con una chica.¿El ser diferentes también implica tener una capacidad de comprensión menor? No me gusta generalizar, pero desde pequeña he notado que, en su mayoría,los varones son como más abiertos, de cierto modo, a escuchar ciertas cosas. Tengo varias amistades en el colegio, de cinco chicos a los que trato solo uno escucha rock; porque los demás escuchen reaggeton no me llevo mal con ellos, ellos se ríen de buena gana de lo mío y yo de lo de ellos y hasta ahí llega, nadie trata de cambiar la mentalidad de nadie, nadie se deprime, nadie te insulta, todos seguimos riéndonos.

He visto mil veces a un tipo, lo deja una tipa, se ríe, se busca otra. Hablo de tipos que, he visto con mis propios ojos, estaban enamorados. De verdad.
En cambio las mujeres lloran, sufren, comen kilos y kilos de golosinas -si, weona, engordar o rebajar seis kilos te va a quitar la depresión-, y cosas por el estilo. Semanas de tristeza.
¿Por qué? Lo más que he llorado yo por alguien fue tres días. Luego me di cuenta de que no valía la pena, dejé todo, volví a mi rutina -sin seis kilos de ningún tipo de por medio- y... acá estoy.

Cual es la manía de aferrarnos que no nos deja progresar... A veces, sólo a veces, tenemos que dejar ir las cosas.
Y quizá tengamos suerte y no vuelvan, porque a veces, el que vuelvan es incluso peor que olvidarlas.


(Es un eufemismo que yo diga todo esto, es una estupidez, es una pérdida de tiempo, es algo que va en contra del "vive y deja vivir", pero tenía ganas de escribir una reflexión y nada mejor que la crítica al género humano para drenar rabia.)

domingo, 13 de noviembre de 2011

Pende la pesada espada, de un hilo frágil sujeto, sobre la testa del rey que aunque lleno, sigue hambriento.
Es el temor de quien puede, la angustia de quien lo tiene, el peligro del poder, depende de un cabello.
Damocles quien todo puede, que dispone de los medios, vivirá con el temor, de cómo corren los vientos.
Con la espada en su cabeza, siempre la muerte al asecho. Aunque disponga de todo, nunca estará satisfecho.
Leonardo Meza


Siento algo más o menos así, no tengo idea del por qué. No me gusta, nubla la felicidad y es carente de motivo. Siento que camino sobre las líneas amarillas en la carretera; Si me muevo un poquito, me mata un auto, probablemente uno que conduzca un ebrio. ¿Pero en qué carretera camino…?
No tengo la menor idea, ni tampoco es que me interese mucho puesto que este es un sentimiento inconstante, pero que termina volviendo.Puaj.
Fuera de eso, me siento bien... Mejor que bien, de hecho.

martes, 25 de octubre de 2011

Boys don't cry.

¿Qué significa madurar?
Es algo que oigo todos los días. “Mariana, tienes que madurar”, me decía mi profesora de Castellano constantemente, “ya tienes catorce años, no puedes seguir soñando imposibles, no puedes creer que todo es como lo pones en tus escritos, porque no es así. Soñar solo va a traerte problemas y desilusiones”.
Mariana, madura, andar escribiendo pensamientos es para niños tontos que creen puras tonterías
¿Pffff, leer? Ó sea, madura, tienes que enfocarte más en maquillarte a ver si te consigues un novio”.

¿Entonces que proponen? ¿Qué me quede como la gran mayoría de mi sociedad, sin esperanzas, existiendo sin más motor que la inercia, como una vaca en un rebaño que espera sin mayor luz en el futuro que la lleven al matadero? ¿Sin más experiencias que quedar embarazada luego de un sexo mediocre con cualquier pelagatos? ¿Por qué?

No, definitivamente no. Esa puede ser su meta, pero la mía, no. Podré pasar por mis períodos de estupidez extrema, llegará el momento en que gritaré sin saber cómo continuar, podré deprimirme con o sin motivos razonables, de cualquier modo, soy humana…
Pero rehúso el vivir sin sueños, sin la esperanza de hacer un cambio, con miedo a mostrarme como soy por el rechazo de los demás. No voy a cambiar mi actitud por encasillarme, no voy a callarme lo que pienso solamente porque alguien más lo haga, porque alguien no esté de acuerdo, porque jamás todos estarán de acuerdo contigo ni tu estarás de acuerdo con todos.

Vive y deja vivir.
Yo debo dejar de criticar y de quejarme de los demás, lo admito, pero aunque así parezca, yo no espero que cambien, sólo me gustaría encontrar a alguien diferente. ¿Por qué tendrían que cambiar? ¿Quìén soy yo, La señorita Perfección? ¿Tengo que imponerles que escuchen Rock en vez de Reaggeton? Es molesto cuando ellos lo hacen a la inversa.

Entonces, ¿por qué ellos esperan que yo cambie? ¿Por qué tendrían que herirme o hacerme llorar sus burlas, como a la mayoría de las mujeres? Yo no lloro. Mucho menos, ellos no van a hacerme llorar. Ni cambiar mis metas.

He dicho.